11 de marzo de 2013

Lo inclasificable: Knockturne Records


Quizás dentro de unos años celebremos el aniversario de Knockturne como todo un acontecimiento musical a recordar. Hoy, 11 de marzo de 2013 celebramos su nacimiento. Aún quedan valientes que refugiados en el paraguas de la melomanía y el amor por la música como artefacto se atreven a saltar sin red en esto del negocio discográfico. No es que sea la actividad que vaya a sacar de pobres a los tres intrépidos socios de Knockturne Records, pero a bien seguro les servirá para conocer a mucha gente, darnos a conocer lo que se cuece en el subsuelo del subsuelo de la música andaluza y coronarse como héroes locales del creciente grupo de bandas inclasificables que están surgiendo en Sevilla. 

Orthodox. Foto de Daniel López

Ya lo comentó una conocida periodista cultural de la ciudad: "Son los brotes verdes del underground". Lo son, sin duda. Mientras las multis se muestran quejumbrosas por la falta de beneficios, los artistas de renombre vuelven a las carreteras en busca de los ingresos que ya no les proporcionan las ventas en los grandes almacenes y la SGAE demoniza la descarga y la eleva a la categoría de delito agarrándose a la propiedad intelectual como clavo ardiendo, el emprendimiento desprejuiciado y amateur cobra protagonismo. Señores, se venden discos en tiempos de crisis. Knockturne se presenta con un sello de músicas inclasificables en formatos raros.




Dicen los amigos de ArdeMag que la oscuridad se hace cassette. Así es. Knockturne nace con dos lanzamientos. Un cassette de Orthodox, ORTHODOX Live/Der Fliegende Holländer concierto en directo de una de las bandas de doom metal más conocidas del panorama patrio, que incluye nuevo tema, El Aullador. Y un CD:  JACOB meets BLOOMING LÁTIGO,  en el que el nuevo proyecto de los músicos David Cordero y Marco Serrato adapta, a su particular visión, canciones de los Blooming Látigo, banda que les recomiendo seguir encarecidamente. 



Por otro lado, en la web de Knockturne también se puede escuchar el adelanto del primer disco de Jacob que saldrá a la venta la semana próxima en el sello estadounidense Utech Records. 





En el Bandcamp de Knockturne se pueden escuchar los temas y comprar en formato digital. En la web del sello podéis buscar más información sobre los grupos, su catálogo, próximos lanzamientos, comprar  referencias onlinc,  y manteneros al día  de todas sus andanzas, que espero sean muchas. En Twitter he podido leer, además, que próximamente habrá fiesta de presentación. Seguiremos informando.  

 Para los iniciados, Pedro, David y Fran, socios de Knockturne ventilan sus gustos musicales en una playlist sólo apta para oídos curtidos en oscuridad y desconfort.

7 de diciembre de 2012

Swans: el burro grande ande o no ande


La primera vez que escuché hablar de Michael Gira fue en 2012. Sí, en 2012. En mayo de 2012, un par de horas antes de asistir a su concierto en el Auditori del Fórum en el Primavera Sound. Sabía quiénes eran Swans. Lo sabía por ser lectora asidua de prensa musical y por tener amigos obsesionados por la música. No me avergüenza ni me importa decir que nunca los había escuchado. Para los más mitómanos debo añadir que lo vi en persona por Diagonal, allí fumando en la puerta del hotel, con su traje de chaqueta blanco y su sombrero tejano. Sí, lo vi. A mi acompañante le hacían los ojos chiribitas y yo, como soy de pueblo, no tuve ningún reparo en ofrecerme a ir y preguntarle si se podía hacer una foto con él. En seguida salieron las vergüenzas, los reparos y los respetos.

El concierto de Michael Gira me fascinó. Fue amargo, correoso, angustioso, hiriente y muy íntimo. El hombre llegó a un mantra tal que realizaba un uso percusivo de sus mejillas. Vamos que se metía bofetadas o hostias como panes en la cara. Tras el concierto, salió su disco y empecé a leer sobre la banda. Ahora resultaba que todo el universo de mi alrededor eran fans del grupo de toda la vida (Tururú).

Foto de Dani Cantó. Concierto de Swans en el Primavera Club en Barcelona. 
En fin, este domingo los veremos en el Teatro Central de Sevilla. A pesar de que las principales revistas y periódicos sólo recojan las fechas de Madrid y Barcelona. Yo ya me he comprado mis tapones. Tras varias escuchas de The Seer, tengo que decir que el disco no me gusta. No lo pondría por gusto en mi casa. La canción homónima al disco, la que dura 32 minutos, tiene partes que me encantan y partes que odio. Creo que son canciones que te patean las entrañas literalmente e incluso pueden llegar a hacerte vomitar. Y si reparamos en las letras, caeremos en la enfermedad como poco. Odio, hastío, muerte y destrucción.

Yo voy porque creo que en directo pueden gustarme. Voy porque como melómana creo que es una oportunidad única. El mejor disco del año para casi todas las publicaciones influyentes tocado a 20 minutos de tu casa y no vas. No está bonito. Ahora bien, que no me toquen la moral si me salgo del concierto, si no me gusta o si suelto el comentario que me parezca más oportuno. A ver si el mundillo hipster es capaz de liberarse del yugo este de mierda de eres lo que te gusta y lo que te gusta es lo que te dicen que te debe gustar.