17 de junio de 2014

El hit del verano se escribe en invierno

Llegan los 40 grados sevillanos y podría darme por escuchar tambores de selva, pero lo cierto es que el calor envuelve la atmósfera de la ciudad y tiñe de una fina capa, de esas borrosas y temblorosas, como si caminases por la calle en pleno espejismo en el desierto o en un sueño interminable en el que el bochorno prácticamente se puede masticar. Es cuestión de tiempo, de aquí a diez días ya estamos en versión hawaiana, con camisas de flores, estampados de palmeras; deseosos de cócteles tropicales.



Así las cosas, ayer leí un perfil de Mark Kozelek en Rockdelux escrita por Jesús Llorente  en el que afirmaba que los hits veraniegos se escriben en invierno y me pareció una reflexión más que acertada. Hay veranos en los que la lentitud de esas tardes eternas de aire acondicionado te aboca a escuchar canciones tristes, como dice el estribillo de una de los temas del EP de los cántabros MeryStreep.

Ahí va, por tanto, una playlist de canciones tristes para los primeros insomnios de verano:

(1) Sharon Van Etten es probablemente lo más parecido en la actualidad a mi adorada Laura Nyro- 'Your love is killing me' es una de las canciones que más me gustan de su último disco 'Are we There' (Jagjaguwar). Aunque es en 'Tarifa' en donde su juego vocal me recuerdo más a la Nyro.




Viajes psicodélicos desde distintos puntos de la geografía estadounidense. (2) The Brian Jonestown Massacre con 'What you isn't' de su disco 'Revelation' desde California, que parece estar convirtiéndose poco a poco en referencia, tras años de ser la gran banda denostada de las listas de éxitos. Y (3) Midlake con 'Antiphon' (Bella Union), en los que las repeticiones en loop nos invitan a escapar a las profundidades del estado de Texas entre armonias vocales, texturas escurridizas y balsas de folk pop pastoral. Estaría bien releerse el 'Walden' de Thoreau con este álbum como banda sonora.







(4) The War on Drugs puede que sea el grupo de los que no hemos escuchado a Springsteen casi nada o acabamos de descubrir, como quien dice, a Fleetwood Mac. Sí, existimos y no somos peores personas por ello. 'Red Eyes' es el tema que más me gusta de su último disco 'Lost in the Dream' (Secretly Canadian). Auguro un largo verano en el que probablemente me zambulliré en el resto de su discografía.



Sorprendentemente me gusta el nuevo de (5) Swans, 'To be kind' (Mute/Yourng God). Parece que por fin podré hablar con los grandes entendidos musicales sin la tara de odiar la banda de Michael Gira, que no a él individualmente. Aunque claro, seguramente 'The Seer' haya sido su obra cumbre y yo la verdad es que no soporto el disco.

 Muy recomendable ponerse esta canción, 'Oxygen' para correr, que ahora se llama running y está muy de moda, como los gatos, los gin tonics y los minitatuajes.




Y seguimos para bingo. Viajamos de Estados Unidos a Europa. Esta vez con los sonidos metálicos de (6) Ben Frost. Su 'Aurora' (Mute/Bedroom Community) es el disco que acompaña las tardes de junio, aunque ahora le roba protagonismo (7) Forest Swords, 'Engravings' (Tri Angle). Duelo electrónico de altura para los que disfrutan de la descomposición de glitches, sampleos infinitos y pluggins de otro mundo, por un lado, o de atmósferas densas, eternas y con cadencias desacompasadas.






Sí que me hubiera apetecido ver en directo a (8) Nils Frahm en el Sónar. Es de esos conciertos que luego recuerdas, pero no pudo ser. Me consuelo escuchando las canciones de ese precioso disco 'The Bells' (Erased Tapes), que aunque se grabó en 2009, llega a mí ahora. Frahm se ha convertido en mi niño bonito. Justo ahora. Pura emoción provocada por cacharrería eléctrica. ¡Viva! Mi canción favorita es está sin lugar a dudas:



Me voy a poner un poquito más animada con los temas con los limpio o hago de comer últimamente, que no sólo de melancolía melódica vive el hombre atormentado. (9) Disclosure y este remix de 'You and Me' para frotar los sanitarios del baño sintiéndose la más moderna del barrio. Y flotar entre amoniaco y limpiasuelos. y la evocación gaseosa y psicotrópica de las señoras relaxing café con leche del vídeo de (10) 'Sun' de Caribou.






Para terminar, dos artefactos pop para recordar que dentro de unos días nos habremos adaptado al sopor de las altas temperaturas del valle del Guadalquivir. Y entre piscinas, escapadas a la playa, conciertillos veraniegos y algún que otros plan vacacional, el verano pasará a ser corazones, sandias y palmeras allá donde miremos.

El EP de (11) MerylStreep me gusta mucho. Me gusta que es pop atemporal de un sello Discos de Kirlian que le pone amor a todo lo que hace. 'Anagramas' es la canción que más me ha llamado la atención. La letra, a la par que sencilla es sofistica y está plagadita de referencias de todo tipo. Eso, todo muy pop, al más puro estilo 'Alta Fidelidad', la canción es un juego de encontrar influencias: filosofía, literatura, arte. Todo eso en 2,25 minutos.

Y las  (12) Deers están petándolo con apenas dos canciones de una demo...

22 de julio de 2013

Coordenadas, la música que nos marca el camino


Coordenadas, proyecto musical de Alejandro Luque, Juan Luis Pineda y David León, es un rara avis que ha venido a desperezarnos, sobre todo en lo que a memoria musical se refiere. Es la música que marca de nuevo el camino, la que como reza su primera canción "nos señala puntos de inflexión". En la era de la rapidez, de la inmediatez, la fragmentación y las letras que no importan, no hay más remedio que volver a la buena canción de autor. Ya sea por la vía de la recuperación del folclore popular y la repolitización de los estribillos, como ha venido haciendo Fundación Robo, o a través del binomio música y verso. De reivindicar el arte por arte. Un arte repleto de puntos que, como las constelaciones o los libros de dibujos para niños, hay que unir y en los que la melancolía, la felicidad, la cotidianeidad o el vacío existencial de los días que vivimos sea "una puerta perfecta que encaja en su cabeza", como también cantan en Delirio.



En el disco de Coordenadas se le echa un pulso a la inteligencia emocional y se gana.  En palabras de Isaac Rosa, "uno escucha Coordenadas y reconoce su fuerza poética, su habilidad para interpretar la música natural de los versos, e invalidar fronteras absurdas entre música y poesía". No me pregunten por qué, la poesía de Cernuda ha vuelto a mí de la mano de la escucha de este álbum. Unas letras que dudan entre la realidad y el deseo, "En esa gran región donde el amor, ángel terrible, no esconda como acero en mi pecho su ala, sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, sometiendo a otra vida su vida, sin más horizonte que otros ojos frente a frente", que diría el poeta en Donde habite el olvido

Dicho todo esto. Este disco es para ponerlo una y otra vez. No admite escuchas mientras limpias el baño o haces la comida. Esto no es música de fondo, es la música en primerísimo primer plano.  Te das cuenta ya sólo con el packaging de la cuidada edición del álbum, con textos del escritor Isaac Rosa, diseño de Marcos Leal y fotografía de Antonio Acedo. Es una edición para hacerse un té o un café, coger el CD, leer los créditos y poner atención en las letras. Hacerle un merecido homenaje al trabajo, la ilusión y el tiempo invertido por los artistas para la culminación de un proyecto que lleva mucho años gestándose.

Luego, ya si eso, se permiten escuchas en el coche. Sobre todo, si la dirección es la Bahía de Cádiz. En el tren también puede rozarse lo idílico. Debe ser una experiencia religiosa cruzar el puente Carranza, dejar la inmensa marisma de San Fernando atrás, escuchando por ejemplo Estoy que amo con los versos de Carlos Edmundo de Ory, esos "guitarras miel", como diría un buen amigo, y esos ritmos que van virando a los aires latinos que te dan pistas del bagaje musical tan amplio de estos músicos: una pizca de bossa nova, que le guiña el ojo a Tom Jobim y Vinicius de Moraes, ese susurro seductor envuelto en caja de ritmos que me recuerda a algunos discos de Dominique A,  y ese aire mediterráneo relajado con coros pegadizos que incluso conecta con el neoindie catalán de los Manel y los baleares Antonia Fónt. ¿Tendrá algo que ver el mar en todo esto?



Nueva chanson gaditana que lo bautizaría algún crítico de estos a los que les encanta etiquetar y que, como la ciudad a la que hago referencia, se despoja de fronteras y arquetipos para ser libre, desprejuiciada, "flor de la raza calé", una "media naranja esperando su mitad", cuyos ecos se escuchan de Algeciras a Estambul. No hay etiquetas que valgan. Ni referencias concretas. ¿Hay algo más bello que amar la poesía y la música y que las canciones broten solas de esas raíces renovadas, regadas a base de experiencias vitales y gusto musical, y que sin querer van haciéndonos crecer y ponerle banda sonora a los recuerdos?